El día del trabajo, el día para algunos,

el día remoto

Hoy se conmemora el día Internacional de los Trabajadores y con ello una mirada a lo que la pandemia ha dejado en el bolsillo y el trabajo de los chilenos. Cambios de modalidad, desempleo latente y parámetros nuevos impuestos desde el gobierno, han sido la tónica desde la llegada de la emergencia sanitaria, hace ya más de un año.

Hacia mediados del 2020 se registró el alza más grande en la tasa de desempleo de los últimos años en Chile, ya que el trimestre móvil de los meses de mayo-julio alcanzó una desocupación 13,1% lo que representa un incremento de 5,6 puntos porcentuales en 12 meses. Histórico.

Si bien los datos fueron preocupantes, y lo siguen siendo puesto que durante el trimestre móvil diciembre 2020 – febrero 2021 la tasa fue de 10,3%, las medidas implementadas por el gobierno han sido o intentando ser el salvavidas para la afectada fuerza laboral que alcanzó estos alarmantes números.

Beneficios a los trabajadores, como la posibilidad de optar al Ingreso Familiar de Emergencia o el nuevo Bono Clase Media, ha sido solo un resumen de la gestión de La Moneda, aunque estas alternativas han sido opacadas con la posibilidad de hacer uso de los fondos previsionales de las AFP.

El primer retiro, el segundo y la posibilidad de hacer uso de un tercer retiro del 10% de los fondos previsionales es la chance que muchos chilenos ven al no poder optar a los beneficios mencionados anteriormente, ya sea porque no cuentan con trabajo hace un largo tiempo, porque trabajan de manera independiente o porque recién parten en el mundo laboral.

El cada vez más deteriorado respaldo político que ha recibido el Ejecutivo se refleja en el malestar de la fuerza laboral, principalmente en las pymes, las cuales han tenido que cerrar o reinventar la manera de comerciar sus productos, haciendo uso del e-commerce y o el delivery, ya que en la actualidad y producto del Plan Paso a Paso, dependerá de la comuna en la que vivas a la capacidad de venta que puedas generar.

Volviendo al desempleo respecto a los géneros la diferencia no es mucha ya que, en el último balance, la tasa de desocupación de mujeres se situó en 11,0% y la de los hombres en 9,8% aumentando en 2,2 pp. y en 2,7 pp., respectivamente, en doce meses.

La alternativa remota ¿nos sirve a todos?

“No tengo ninguna duda que el teletrabajo se va a mantener en nuestra cultura laboral”, fue una de las frases que lanzó el subsecretario del Trabajo, Fernando Arab, hace algunos meses, en referencia al teletrabajo y su uso normado dentro de Chile.

Los dichos concuerdan con lo expuesto por el estudio de Boston Consulting Group y Laborum, el cual indica que el 92% de los chilenos espera que sus empleos sean parcialmente remotos después de la pandemia.

Si bien el compromiso radica entre el empleado y el empleador, contar con las condiciones mínimas se hace trascendental a la hora de fijar o pactar compromisos remotos, ya que muchos hogares no cuentan con lo necesario para poder montar una oficina o acomodar un sitio en el cual trabajar.

Asimismo, un número no menor (299) de denuncias ha recibido la Dirección del Trabajo en la pandemia, por parte de trabajadores que aseguran que sus empleadores no se habrían comportado de forma adecuada a la hora implementar el teletrabajo. ¿Predecible por la cultura empresarial o totalmente inédito e inesperado?

Al parecer, parte de aquello está en lo burocrático, ya que, de estas casi 300 denuncias, el 25% de ellas se dan porque los trabajadores indican que no han firmado un anexo de contrato que estipule que deben realizar labores a distancia, algo así como un vacío legal.

En tanto, la segunda causa principal de las denuncias es que el empleador no provee las herramientas necesarias para realizar teletrabajo y los colaboradores de las compañías tienen que gastar de su bolsillo para contar con la logística necesaria.

Si no existe un bono de movilización o de alimentación, que muchas empresas aplicaban cuando la ida y la vuelta era de manera presencial, ¿podría existir alguna compensación por el uso de luz y de internet con fines laborales dentro del hogar?

¿Europa pionera?

En Bélgica las compañías están obligadas desde el 1 de abril a pagar de manera adicional 126 euros – alrededor de 100 mil pesos – a todos los teletrabajadores bajo el concepto de internet y electricidad, entre otros ítems. Otros montos podrían ser replicables a una realidad similar.

“Personalmente creo que fijar una cantidad mensual es preferible a obligar a la negociación pormenorizada de cada gasto. Da más seguridad jurídica y ahorra muchos quebraderos de cabeza”, añade Guillermo García, profesor de derecho del trabajo de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

Por su parte en Portugal uno de los enfoques es el mantenimiento, puesto que su “Código de Trabalho” pone mayor cuidado en la prevención de riesgos laborales, ya que que crea un control obligatorio de las condiciones del puesto.

En lo práctico, si vives en Lisboa un técnico de la empresa debe visitar tu domicilio para comprobar que tu equipo y tu espacio de trabajo cumpla con todas las normas de seguridad.

Algo que parece irreal y utópico en algunas compañías, sobre todo en aquellas más pequeñas que no cuentan con ingresos suficientes para llevar a cabo dichos seguimientos a las condiciones de sus colaboradores.

¿Será que con la comunicación basta?, sin lugar a dudas los gobiernos y las políticas de trabajo en Chile tienen mucho por delante, ya que lo remoto llegó y está con ganas de quedarse.

 

Bruno Musa

Periodista de PRenseable

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